Un “patinete” de agua privado

Hace unas semanas  escribimos sobre actividades que podemos realizar en la playa de Almería sin necesidad de dejarnos el bolsillo en el intento y os  hablábamos sobre un fabricante de “patinetes” muy famoso en la zona llamado Hidropedales Marengo. Pues bien, hace un par de días descubrí que también se puede acceder a la página web de su fábrica para ver los modelos e incluso realizar pedidos, se trata de fabricahidropedales.com.

No es que yo ahora mismo vaya a ir a comprarme un hidropedal para pasar el verano sobre las aguas del mediterráneo ni mucho menos, más que nada porque tendría que ser plegable para poder meterlo  bajo el sofá del salón y poder transportarlo en el maletero después, pero nunca me había pasado a pensar que cualquiera de nosotros podría tener un “patinete” de agua con tobogán incluido si se lo proponía.

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Una fiesta con hidropedal

Todo esto surgió porque el sábado pasado fuimos a una fiesta de cumpleaños del amigo de unos amigos (esto parece la canción de Lola Baldrich) y lo celebraba en una casita que tiene en una cala entre la Coveta Fumà y Campello. El sitio en sí es ya una maravilla porque no debe haber más de tres o cuatro casas de campo y dudo mucho que a esa cala acceda mucha gente de fuera porque está escondida y es de difícil acceso. El caso es que hizo una pedazo de fiesta impresionante en el jardín de su casa (es todo arena con una barbacoa) que da directamente a la playa.

A media tarde, que ya estábamos todos un poco pasaditos con las cervezas y las sangría, el cumpleañero decidió lanzarse a navegar y ahí fue cuando descubrimos que, debajo de una lona, tenía un hidropedal clásico de toda la vida con el que se fue aguas adentro con la novia y tres colegas más a tirarse por el tobogán. Aluciné pepinillos, jamás habría imaginado que un particular podría tener un cacharro de estos y en cuanto salieron del agua pregunté y el hidropedal era de Hidropedales Marengo. Me dijo que lo compraron hace años directamente a la fábrica y así es cómo supe que yo también podría disfrutar de uno… sólo me falta la casa en la orilla del mar y la calita casi privada, pero ese es otro tema.

Soy realista y sé que no puedo tener un hidropedal en casa pero no puedo evitar imaginarme que podría ser mío. Creo que tengo ahí algo guardado desde la infancia donde me veo feliz jugando en la playa viendo los hidropedales varados en la arena y cuando, alguna vez, mi padre alquilaba uno y nos metíamos bien adentro para saltar desde la popa. Tal vez, si algún día tengo una casita de campo o algo con un buen trastero donde guardarlo, podría transportarlo hasta la playa cuando quisiera como hacen algunos con sus caravanas o sus carretas ¿no? Yo creo que podría hacerlo exactamente igual con una bola de enganche de toda la vida aunque lo mismo me miraban muchos al pasar…