Un restaurante en Almería

Buscaba dar un giro total a un restaurante que acababa de adquirir. Aunque lo compré a buen precio, parecía sacado de un documental de la España de los años 80. A la vista estaba que el local había estado varias décadas sin sufrir obras de importancia, lo cual se notaba y no quería esto para comenzar mi proyecto.

Mi interés era hacer un restaurante especializado en pescado y marisco, con lo que el ambiente marino debía estar muy presente, lo pintaría todo de blanco y compraría todo tipo de objetos de marineros, tanto actuales como antiguos para que los comensales que estén dentro o incluso en la terraza sintiesen que están navegando plácidamente.

Como es normal tuve que recurrir a una seria de reformas que acabaron muy bien, pero que me llevaron a un continuo debate con los profesionales para que quedase a mi gusto. Debo de admitir que soy muy perfeccionista y quería que el lugar donde iba a pasar la mayor parte de mi tiempo fuera completamente a mi gusto. Mezclar vistosidad con practicidad es más complicado de lo que parece, pero al final lo conseguimos.

Tuve que buscar muchos artículos como decía, incluso en el exterior utiliza cuerdas de nylon como las que se usan en los barcos, aquí recurrí a cuerdas valero, donde hicimos el pedido por internet y en dos días teníamos las cuerdas en el restaurante listas para ser instaladas en el exterior de nuestro restaurante.

Es complicado al principio, aunque siempre que uno se enfrenta a levantar un negocio lo es. En este caso teníamos que contar con que el restaurante no se iba a beneficiar del público que antes iba en su mayoría, ya que era bastante comida más especializada en carne, por lo que no pudimos aprovecharnos.

A pesar de ello, nuestra idea de pintarlo todo de blanco y con detalles en madera oscura surtió efecto y muchos clientes terminaron entrando por curiosidad. Además de esto nos ocupamos de poner unos carteles bien bonitos fuera con nuestras ofertas y la mascota de nuestro restaurante, un capitán de barco llamado “Lucas” del que hicimos hasta muñequitos para regalar a los peques de la casa que nos visitan.

Los niños necesitan su espacio

Tenemos un espacio relativamente grande, donde queremos montar un pequeño parque de juegos para los niños ambientado en el mar, con simpáticos delfines pulpos y también malvados tiburones.

Los niños disfrutan, llama la atención a los clientes y aumentará la visibilidad de muestro restaurante. Espero que el año que viene podamos hacer esto realidad, podría ser una nueva manera de aumentar las visitas.

No debemos quejarnos porque desde su inauguración hemos tenido francamente buenas visitas. Todo nuestro género y platos son de máxima calidad y en este mundillo se nota bien cuando se le pone amor de verdad a la gastronomía. Luego tenemos un catálogo de vinos especiales para pescado y marisco que está entre los mejores de la comarca.

Mi consejo si quieres emprender es que le pongas todas las ganas posibles y que sea algo que de verdad te apasione, esto te hará tomarlo con más ganas y eso el cliente lo nota.