Una casa de campo en Almería

Hace seis meses que falleció mi tío Miguel, para mí casi como un padre. Miguel era de esas personas que siempre tenía un buen consejo, una mano para ayudarte y palabras de ánimo. Por suerte murió con 86 años, y creo que ya lo había visto todo en esta vida. Eso sí, hasta el último día no paró de regalarnos sonrisas y de ser una persona muy generosa. Yo tenía una gran relación con él, hasta el punto de que en su testamento, y para sorpresa, me dejó una casa en un pueblo de Almería.

Yo sabía que él la tenía, pero nunca podía pensar que me podría dejar esa pedazo de casa en Mojacar. Un pueblo con mucho encanto y que ya forma parte de mi vida. Es el típico pueblo andaluz, está a cuatro kilómetros de Almería. Me gusta mucho porque sus casas son encaladas y tiene las fachadas bien cuidadas.

Ahora bien, yo en mi casa he tenido que hacer algún arreglo, sobre todo en el tejado. Por eso, tuve que llamar a una empresa de confianza, en este caso a Cubiertas Estevez, con más de 10 años de experiencia, y con unos trabajos en todo este tiempo de mucha calidad. Por supuesto que hicieron un trabajo muy fino, y ahora no tengo ni un solo problema. Bueno, si no contamos un pequeño incendio que a punto estuvo de llegar a  mí casa.

Un día emotivo

La verdad es que mi tío ha hecho el bien hasta después de muerto. Gracias a esta casa ahora nos reunimos todos los hermanos durante una semana al año. Por supuesto en verano que es cuando podemos la mayoría, ya que tenemos hijos. Una noche de reunión se me ocurrió que el mejor homenaje que podíamos hacerle es durante todo un día recordarle. Como todos dijimos que sí, nos pusimos manos a la obra, recuperamos fotos, vídeos, y anécdotas, y durante un día fue el protagonista. Incluso pusimos de comer paella, que era su plato favorito.

Creo que desde arriba, o dónde esté, Miguel estará orgulloso de lo que hemos hecho con su casa en Mojacar. Luego la gente del pueblo me ha comentado que él solía venir mucho, que era muy amable, y que le encantaba pasear por las calles del pueblo.  Me siento muy feliz de poder haber sido su sobrino. Por eso, si queréis venir de vacaciones, os lo recomiendo.

Un paseo por el pueblo

Con pasear durante una hora larga ya tendrás bastante, eso sí, si no aguantas las cuestas, lo mejor es que no salgas. Yo desde ahora ya no necesito gimnasio. El pueblo tiene esa gracia de los numerosos pueblecitos andaluces que también te encuentras en la Alpujarra granadina o en el maravilloso Cádiz de los pueblos blancos, que tanto me gustan. Un paseo por la mañana o al atardecer te relajará sino te olvidas de hacer alguna paradita de vez en cuando, ya sabes, por lo de las cuestas.

Hay tiendas por todo el pueblecito pero si llegas a la plaza mayor y atraviesas el túnel que hay en la parte lateral encontrarás todo este conjunto de tiendas con todo lo que un turista se pueda llevar como recuerdo o “souvenir” del pueblo. El famoso pin para la nevera o una camiseta. Espero que si vienes te guste.