Almería, una ciudad perfecta para salir de fiesta

Almería, una ciudad perfecta para salir de fiesta

De fiesta por Almería

Almería ha sido la ciudad elegida por mis amigos para celebrar mi despedida de soltero. La verdad es que sentía bastante miedo, porque mis amiguetes son un poco…ya sabéis, y estaba temiendo que me hicieran una jugarreta, pero la verdad, he de reconocer que se han portado muy bien, y mi visita a Almería ha sido inolvidable.

Partimos desde Valladolid, así que unos cuantos kilómetros sí me hice. La verdad es que cuando iba en el coche con los ojos cerrados pensé que podría acabar en cualquier pueblo perdido o peor aún en el extranjero. Como suele pasar en estos casos iba sin documentación, por lo cual el miedo se apoderó de mí. Después de hacer paradas previas, por fin llegamos a nuestro hotel de Almería. Un lujazo.

Nos preparamos para salir. Éramos seis, pero eso parecía que era una reunión de mujeres. La próxima vez sancionaremos al que llegue tarde. Primero fuimos de pinchos por la ciudad. Hay una zona de tapas y de pinchos muy maja. Comimos pescadito en una terracita en la playa, pero también otras cosillas, sobre todo os recomiendo las verduras, que allí es el producto más típico y que saben cuidar.

Pero claro está, como en toda despedida llegó el momento de la broma. La más llamativa es que mis amigos habían comprado más de 1.000 condones. Sí como oyes, más de 1.000 preservativos, a través de la web Comercial Apra. Una empresa que vende artículos eróticos al por mayor, y mis colegas, que en ocasiones parecen de Bilbao, compraron un millar. ¿Y qué tuvo que hacer? Pues venderlos. Porque ellos no tenían dinero, yo por supuesto tampoco, y entonces con lo que sacara por los condones, los vendí a un euro, tenía que ir pagando las consumiciones de los bares. ¿Qué os parece la broma? La verdad es que original era un rato, pero mejor en la piel de otro.

La noche la terminamos en una discoteca muy conocida, perdonadme pero no me acuerdo del nombre, solo sé que tenía dos plantas. Seguro que los almerienses la conocéis muy bien. La verdad es que a las horas que fuimos, los efectos del agua de fuego ya me impedían recordar muchas cosas, por suerte.

Al día siguiente, aprovechamos la mañana para hacer una excursión al paraíso, el vivero de Paco Serrano en el manto blanco de invernaderos de El Ejido, donde el calor es inexplicable y la cantidad de cactus a la venta más si cabe.

En definitiva, una gran despedida con grades amigos y en una gran ciudad. Y es que Almería no son solo los ricitos de David Bisbal.

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