El periodismo en Almería

El periodismo en Almería

Periodismo en Almería

La situación del periodismo en toda España es muy mala. Pero en Almería creo que aún es peor. Os voy a contar mi caso, que finalmente acabó en el despacho de abogados de Miguel Durán en Sevilla. Durante más de siete años estuve trabajando en un periódico de Almería. Por razones de privacidad y porque aún mantengo muy buenos amigos allí, no diré su nombre. Aunque tampoco hay muchos.

 

Os cuento mi caso. Comencé a currar allí como becario. Era el año 2005. Por suerte se vivían grandes momentos. Muchos empresarios habían decidido apostar por la prensa, y así aprovechan su poder, ya sabeís que dicen que somos el cuarto poder. Después de ser becario durante seis meses, decidieron hacerme contrato. Qué ilusión. La lástima es que me lo hicieron como auxiliar de redacción. Para los pocos entendidos, deciros que es la forma fácil, de poner a una persona que cobra menos a hacer las mismas funciones que un redactor.

Yo la verdad es que no dije nada. Estaba muy ilusionado con mi primer contrato laboral y quería comerme el mundo. Aunque la gota que colmó el vaso fue cuando vino un compañero nuevo y le metieron directamente como redactor. La verdad es que duele mucho ver cómo eres el último mono, y que la gente que va viniendo después de ti, tiene más beneficios y privilegios que tú.

Entre a hablar con mi director y me dijo que no me hiciera ilusiones, que la cosa estaba muy mal, y que la empresa “prefería a un Jesús auxiliar, que a un Jesús redactor”. Olé él. Pero claro, yo le dije que me parecía injusto, cobrar la mitad que mis compañeros haciendo lo mismo (o incluso más) que ellos. Por eso le dije que a partir de ahora solo haría funciones de auxiliar.

Mi mala experiencia duró cuatro días. Me hicieron presión, no me daban trabajo. Y una buena mañana ya me presentaron la carta de despido. Por supuesto me despidieron como auxiliar. Y qué hice, pues ponerlo en manos de un despacho de abogados laboralistas en Sevilla. Rápidamente me dijeron los pasos a seguir. Tuve que recopilar toda la información de los artículos que había hecho en el periódico. Mis firmas aparecían en todas las informaciones. Incluso en una ocasión me mandaron a Londres para cubrir una información del equipo de fútbol de Almería. Además hacía yo solo un suplemento de Deporte Base, así que no fue difícil encontrar pruebas para el juicio.

La verdad es que gracias a estos abogados de empresa en Sevilla pude ganar el pleito. El juez me reconoció mi categoría y me tuvieron que pagar la diferencia. Lamentablemente la ley solo permite pedir las cantidades de un año, por lo tanto, los otros casi cuatro que estuve en esa empresa los tuve que regalar. Pero bueno, más que una victoria económica, fue una victoria moral sobre una empresa que me hizo la vida imposible en los últimos meses.

Espero que este artículo os sirva para no perder la fe en la justicia, pero sobre todo para perder el miedo a denunciar a las empresas donde trabajáis. Es cierto que por culpa de la maldita crisis, los empleados tragamos con todo. Pero de verdad que esto no puede ser así, y si como yo, pones tu caso en manos de profesionales, yo con este abogado laboralista de Sevilla tuve mucha suerte, la recompensa puede estar muy cerca.

Además mi caso sirvió para crear jurisprudencia en la empresa, ya que el resto de compañeros que estaban en mi situación tuvieron la recompensa de ser ascendidos a redactores. Sí, estarás pensando como yo, que te tenían que haber ayudado, eso está claro, pero….

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