La depresión es también una enfermedad del sur

La depresión es también una enfermedad del sur

Muchas veces oímos hablar de que en el norte sufren muchas enfermedades mentales, que son propensos a la depresión en países como los escandinavos porque sus horas de luz son cortas, porque muchas veces no ven más que la noche, porque hay tanto frío que apenas se lo pueden quitar consumiendo alcohol… Y sin ir tan lejos, se decía aquí en España que la canción aquella de Xoel López que hablaba de que los jóvenes morían antes de tiempo se había inspirado en la alta tasa de suicidios que había en su ciudad, A Coruña, debido a la lluvia.

Pero no es cierto, la depresión y los trastornos mentales no son solamente cosas de los habitantes del norte, nadie está libre de sufrirlos alguna vez en la vida. De hecho, una depresión tiene más que ver con factores como la situación familiar, económica, amorosa, diferentes sucesos traumáticos en el entorno o en relación a miembros cercanos e incluso puede deberse a alguna enfermedad. Es más, si buscamos, puede llegar a tener un componente hasta genético. Y es que las personas que sufren desarreglos hormonales, como pueden ser los problemas hipotiroideos, suelen tener tendencias a sufrir bajones de ánimo más frecuentemente.

De hecho, según la OMS (Organización Mundial de la Salud) en el mundo hay más de 350 millones de personas que están afectadas por este tipo de trastorno mental que es la principal causa a este nivel de discapacidad y que contribuye de forma muy importante a la carga mundial de morbilidad. Dentro de estas cifras, las mujeres suelen ser el sector de la población más afectado por esta patología y, en el peor de los casos, la depresión puede incluso llevar a quien la padece hasta el suicidio. Se cree que en todo el mundo puede llevar a la muerte de aproximadamente un millón de personas.

No obstante, si queremos ver el lado bueno de este problema podemos apuntar con rotundidad que existen tratamientos eficaces para la cura del mismo. El problema es que más de la mitad de los afectados en todo el mundo (llegando a una cifra mucho mayor en algunos países) no recibe el tratamiento necesario debido a diferentes causas, desde la falta de recursos o profesionales capacitados hasta la estigmatización de este tipo de problema.

La depresión, que puede dividirse entre leve, moderada y grave, tiene unos claros síntomas con los que podemos detectarla y distinguirla de otro tipo de problemas mentales y de salud. Lo normal en una persona que se encuentre en este estado es que tenga el ánimo bajo, que pierda el interés por las cosas que antes le llamaban la atención o ni siquiera tenga ganas de disfrutar de aquello que tiempo atrás le daba alegrías. Es como si hubiese disminuido su atención y su energía para cualquier tipo de actividad y normalmente suele ir esto asociado con problemas para dormir, ansiedad, falta de apetito, sentimientos de culpa, de baja de autoestima, o problemas de concentración. Para poder sospechar que se trate de un problema de esta índole deberíamos constatar este tipo de síntomas durante al menos un par de semanas.

Pero como decíamos, hay tratamiento, no debemos ver la depresión como un agujero sin salida o del que no hay retorno. Las opciones terapéuticas y la visita a un profesional psicológico son de gran ayuda y casi se podría decir que de carácter básico. Se puede recibir medicación, pero lo mejor es acudir a la terapia con un sanitario que nos pueda dar unas pautas.

psiquiatra

Imagen del psiquiatra Hernández.

Uno de los más cercanos a Almería y al que mencionamos en este artículo por su buen saber hacer y su profesionalidad es el psicoterapeuta José A. Hernández Hernández, un psiquiatra de Alicante que cuenta con más de 25 años de experiencia en su campo. En su consulta recibiremos apoyo para superar trastornos afectivos como la depresión, la distimía o la bipolaridad, trastornos de ansiedad como el manejo y afrontamiento del estrés de cualquier origen (angustia, fobias, trastornos obsesivo-compulsivos o problemas de pareja), pero también está especializado en el tratamiento de trastornos de la conducta alimentaria, de la personalidad, los propios de la tercera edad o psicóticos y esquizofrenia.

 

Deja un comentario