La fuente de la vida

Recuerdo una frase que me decían cada vez que llovía cuando era pequeño y que siempre me ha hecho mucha gracia: “La lluvia en Sevilla es una maravilla”. No sé si tendrá algo que ver en mi formación como persona para que ahora la lluvia me encante y pueda quedarme durante horas apoyado en una ventana viendo llover. O quizás sea el agua en general, puesto que con el mar me pasa lo mismo. El agua es vida. Y por lo tanto, una fuente de agua, por extensión, también lo es. Nada comparable, por ejemplo, a pasar al lado de un jardín recién llegado. O el olor del césped recién cortado. A los que nos gusta el fútbol conocemos muy bien esta sensación.

Sin embargo, el agua que cae de forma natural a menudo no sirve para cubrir las necesidades básicas, tanto en lo referente a personas como a plantas. Sobre todo en las zonas que adolecen de una mayor sequía en según qué épocas del año. El sur, como todos conocemos, no es precisamente una zona de grandes precipitaciones, lo que unido a las altas temperaturas sufridas desde la primavera hasta el principio del otoño, más extremas si cabe en los meses centrales del verano, conllevan una necesidad de agua “artificial” mucho mayor que la que pueda precisar, por ejemplo, un pueblo interior en la zona norte.

En estos casos, las empresas que se dedican la instalación y mantenimiento de fuentes de agua, cobran una relevancia sin igual. Es el caso de la empresa Agua Life, empresa situada en Madrid y Ponferrada que se dedica íntegramente a la colocación de estos sistemas, que funcionan, por lo general, conectados a la red general de agua. A pesar de no ser excesivamente dificultoso, el proceso tiene su miga, ya que conlleva la purificación del agua. Por norma general, el proceso de depuración ya se realiza siempre en el interior y al instante, por lo que el agua que sale del grifo es perfectamente potable y utilizable para, por ejemplo, la higiene o la cocina. Este proceso de filtrado, hasta en seis etapas distintas, garantiza que las impurezas no penetren en el agua que consume finalmente el cliente. Por lo tanto, más allá de la instalación de fuentes de agua, el valor añadido de empresas de este tipo es la reducción en cuanto a costes medioambientales y la eficiencia energética.

Este tipo de sistemas se vienen instalando con mayor frecuencia en el ámbito empresarial, en el que se suele consumir un volumen de agua mucho mayor que en el hogar. Las empresas garantizan así que el agua que consumen sus empleados posee una garantía de calidad y pureza similar a la que ofrecen, por ejemplo, los grifos conectados al Canal de Isabel II del que disfrutan los ciudadanos de la Comunidad Autónoma de Madrid. Los ciudadanos de la capital siempre alaban su agua y en seguida que salen de sus fronteras es una de las primeras disposiciones que empiezan a echar de menos en otras comunidades. Por algo será.

No obstante, los sistemas dispensadores y las fuentes de agua no solo se instalan en el terreno empresarial y de oficinas. Hoy en día también se empiezan a instalar en las viviendas particulares en las que los clientes lo solicitan. Es cierto que este hecho todavía es mínimo y que los clientes aún siguen comprando el agua embotellada de toda la vida, en el caso de no poder beber directamente del grifo. Sin embargo, el hecho de que empiecen a dejarse ver clientes que sí optan por llevar hasta sus casas este tipo de fuentes de agua no deja de ser una pequeña señal que puede marcar una pequeña  tendencia de cara al futuro. En este sentido, los dos pilares básicos por los que el cliente se lanza a poner una fuente de agua en su casa son tanto el ahorro como la comodidad de un sistema que garantiza la mejor calidad del agua sin necesidad de cargar grandes cantidades de agua embotellada. El agua siempre ha sido y será la fuente de la vida. Por eso, la calidad es importante. Para vivir más, mejor y con mayor pureza.

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