Las bolsas biodegradables como elemento de marketing y responsabilidad social corporativa

Las bolsas biodegradables como elemento de marketing y responsabilidad social corporativa

La imagen de marca es una de las cuestiones que las empresas más intentan desarrollar en los tiempos que corren. Y es algo que, además, se consigue de una manera un tanto peculiar, porque no depende de una sola acción, sino de un conjunto de acciones que pueden no estar ligadas unas con otras. En efecto, eso hace que sea más complicado que nuestra marca se posicione en el mercado y que la gente asocie el logotipo, el eslogan y los profesionales que componen nuestra empresa con la marca que tratamos de implementar.

Una de las maneras que las empresas han encontrado para potenciar su marca en los tiempos que corren tiene que ver con el cuidado del medio ambiente. La responsabilidad social corporativa es un elemento que está siendo tenido muy en cuenta por entidades de diferentes sectores, que demuestran de este modo ante la sociedad que su intención no es solo ganar dinero, sino también apostar por el cuidado de un entorno que ya está bastante dañado. De este modo es como se consigue que, de alguna manera, la gente nos tenga cariño.

¿Y cómo pueden las empresas de diferentes sectores demostrar que han apostado por una mejora del medio ambiente? Una de las opciones es la de apostar por productos cuya elaboración sea ecológica. Otra de las maneras es la que cada vez estamos más acostumbrados a ver en los negocios de nuestro entorno: que las bolsas de plástico en las que nos llevamos esos productos sean biodegradables. Y es que esta es una de las soluciones más eficaces para luchar contra elementos como el cambio climático o la falta de recursos naturales en nuestra Tierra.

El portal web Wikipedia, en su acepción de “plástico biodegradable”, informa de algunas de las ventajas que tiene este material respecto al plástico tradicional con el que se componían todas las bolsas de plástico del planeta. Esas ventajas, que son muchas, son las que han terminado por convencer a todos los defensores del medio ambiente, que han podido empezar a observar cómo en diferentes clases de negocios ya se ha empezado a apostar por ofrecer este tipo de bolsas en lugar de las que han contaminado y limitado nuestros recursos durante años. Y es que las bolsas biodegradables están hechas en un materia que puede ser renovable. Esa es la diferencia sustancial.

Un artículo publicado en el portal web Marca Diferencia informaba de que arrancaba la era de las bolsas reutilizables, especialmente desde que el 1 de julio del año pasado comenzara la prohibición de regalar las bolsas de plástico tradicionales en los comercios. Desde entonces, es cierto que son muchas las tiendas y las grandes superficies que se han sumado al cambio y que han apostado por las nuevas bolsas biodegradables.

Son muchas las empresas que, para desarrollar su imagen de marca, han encontrado en las bolsas biodegradables a sus aliadas perfectas. Es un medio ideal para demostrar ante la gente un compromiso social que es ineludible y que puede contribuir a que nuestro negocio crezca de una manera sustancial. Desde Bioplásticos Genil, una entidad dedicada a la venta de este tipo de materiales, nos han comentado que ha aumentado de manera considerable el número de empresas que les hacen pedidos de este tipo y que, de este modo, pretenden demostrar su implicación con la sociedad.

Una contribución que se termina notando

Muchas personas se preguntan si realmente sirve de algo apostar por el medio ambiente si el resto de la gente no lo hace. Desde luego, está claro que una persona sola no hace nada. Pero, cuando la visión es algo más global y son varios actores los que colaboran, no cabe la menor duda de que las diferencias se notan. En el caso de las empresas, que suelen operar siempre con cantidades industriales, la responsabilidad y el apoyo son asuntos que ganan en importancia.

Todavía quedan muchos pasos por dar para conseguir una sociedad que no contamine en las cantidades que vienen siendo habituales en los últimos tiempos. Pero está claro que la conciencia ha aumentado y las empresas saben que apostar por el medio ambiente es algo que les va a situar en una muy buena posición tanto de cara a sus clientes como de cara a las instituciones públicas de las cuales también pueden conseguir financiación. El medio ambiente es también una estrategia de marketing que puede servir para dos cosas: para potenciar una marca y también, cómo no, para potenciar el movimiento ecologista en sí.